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Vivir, sobrevivir y trascender

noviembre 22, 2012

 

Vivir

Vivir es el verbo correspondiente al sustantivo de la palabra vida. El término vida generalmente se encuentra definido como el estado intermedio entre el nacimiento y la muerte. Aunque no tiene una definición simple exacta, en parte porque es usado de una manera muy abierta y con cierta ambigüedad, como en los conceptos de vida eterna, vida artificial, o vida extraterrestre, todos sabemos lo que es la vida.

Sin embargo, no hay consenso sobre lo que es la vida. No existe una definición que describa todos los aspectos esenciales de la vida con la que todo el mundo esté de acuerdo. Incluso existen casos polémicos, como el de los virus, en el que algunos microbiólogos los consideran como seres vivos y otros no.

La diferencia entre los seres vivos y la materia inerte no se encuentra en su composición. Los átomos del cuerpo humano o de los organismos unicelulares son exactamente los mismos que componen los planetas, las rocas y las estrellas.

En biología se definen como vivas, las estructuras moleculares capaces de utilizar la información para poder establecer un soporte material de transferencia energética homeostática, que les permita mantener una condición estable y constante, es decir capaz de regular el ambiente interno (mediante el metabolismo), con cierta independencia del medio ambiente exterior en condiciones más o menos favorables. Pero quizás lo más importante que tenemos los seres vivos es que somos sintrópicos. La sintropia, neguentropía, negantropia, o entropía negativa, es el proceso inverso de la entropía y consiste en el paso de un estado de desorden aleatorio a otro estado de orden previsible.

Sobrevivir

Sobrevivir es permanecer vivo tras la muerte de otro o después de una acción destructora. Es decir, disponer de la información que permita llegar a superar las condiciones ambientales, internas o externas, desfavorables.

Personajes griegos como Sócrates, Platón y Aristóteles nos dicen que si queremos experimentar una verdadera felicidad, debemos vivir con “areté”, una palabra que se traduce directamente como “virtud” o “excelencia”, pero que tiene un significado más profundo , algo cercano a “vivir al más alto potencial momento a momento”. Vivir con “areté” es vivir, es ser sintrópico, el resto es sobrevivir, es ser negantrópico, autodestruirse.

Sobrevivir puede ser puntualmente necesario para poder vivir, pero el mantenimiento de sobrevivir se convierte en una supervivencia que conduce a la muerte. De hecho es evidente que toda vida conduce a la muerte, la diferencia está en vivir expandido con un máximo intercambio de información –vivir-, o vivir implotado con un mínimo intercambio de información –sobrevivir-. El sobrevivir conduce a la entropía que se relaciona con el grado de desorden de un sistema.

Al final de la vida, con la muerte, los seres vivos nos desestructuramos, nos desordenamos, somos entrópicos, básicamente nos deshidratamos, perdemos el agua de nuestro cuerpo, y con ella la capacidad de almacenar información, la información contenida en nuestro cuerpo se disgrega, pero no sabemos si desaparece totalmente dentro del medio ambiente. Quizás es sólo una parte del ciclo.

Trascender

Trascender es rebasar. Llegar a tener consecuencias en un medio o tiempo diferente de aquél en que se ha producido. Esto también significa llegar a tener la capacidad para poder variar la información en un medio o tiempo diferente de aquél en que se ha producido, esto es lo que también se conoce como hipercomunicación. Sin casi saberlo todos lo hacemos diariamente, todos trascendemos en los sueños.

Podría ser que, después de la muerte, una pequeña parte de nosotros permaneciera en forma holográfica extendida por el medio ambiente, irreducible, al estilo de la resistencia del pueblo de Asterix frente a los romanos, en forma de información contenida en ondas , radiaciones, energía en alguna parte, como recuerdo trascendente o remanente de nuestra vida, como las ondas del estanque una vez se ha tragado la piedra, en una especie de equivalente a células madre informativas. Quizás, en determinadas circunstancias medioambientales, esta mínima información remanente, trascendente, holográfica, dispersa, sea suficiente para contraerse nuevamente iniciando la reestructuración de una nueva forma de vida, un nuevo ciclo de sintropia.

Seguramente todo son ciclos, como el del agua que se evapora expandiéndose, para volver a contraerse en forma de agua de lluvia, como el de la luz que se expande por el amanecer hasta llenarlo todo durante el día para volver a contraerse lentamente al atardecer hasta la oscuridad de la noche.

Quizás nuestra vida tan sólo sea un ciclo más, perdido entre la inmensidad de los ciclos del medio ambiente del espacio-tiempo. En todo caso, mejor vivirla con “areté”.

“¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?”
Mafalda (de Quino)

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From → Sin catalogar

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